Una nueva tragedia estremece a la región del Bío Bío. Dos niños de tan solo 5 años cayeron desde el piso 13 de un edificio, en el sector Los Canelos de San Pedro de la Paz. Ambos menores fueron trasladados en estado extremadamente grave al Hospital Regional de Concepción, donde permanecen en riesgo vital.
El hecho se registró durante la tarde de este jueves, en la intersección de las calles Pedro Lira y Camilo Mori, desde donde los menores —según informó la Fiscalía— habrían caído desde una ventana lateral, no desde un balcón como se pensó inicialmente.
Madres estaban en el lugar: ¿falta de supervisión?
Ambas madres se encontraban en el departamento al momento del accidente, lo que abre serias interrogantes sobre la supervisión de los menores y las condiciones de seguridad del hogar. Aunque aún no se determinan responsabilidades, este tipo de hechos reabre el debate sobre la crianza sin control y la ausencia de medidas preventivas en departamentos familiares, especialmente en zonas urbanas densamente pobladas.
Según constató personal del SAMU y Bomberos, los niños cayeron hacia el frontis del edificio, específicamente sobre arbustos, lo que pudo haber amortiguado mínimamente el impacto, pero no evitó las graves consecuencias.
Estado de salud y primeras diligencias
El director del hospital, Claudio Baeza, confirmó que “los menores fueron ingresados al servicio de urgencia y se encuentran extremadamente graves, recibiendo atención del equipo médico especializado”.
A raíz del suceso, se solicitó la presencia de la Brigada de Homicidios de la PDI para investigar las circunstancias exactas de la caída.
¿Cuántas tragedias más necesitamos para reaccionar?
Este caso, que mantiene en vilo a toda la comunidad, pone nuevamente sobre la mesa la urgente necesidad de reforzar la seguridad en viviendas familiares, así como la responsabilidad directa de los adultos a cargo de menores de edad.
En un país donde abundan los programas asistenciales pero falta una política seria de protección infantil, este tipo de accidentes no puede seguir ocurriendo. El Estado debe fiscalizar, pero también las familias deben asumir su deber básico: cuidar la vida de sus hijos.
