Con la inauguración del nuevo puente ferroviario sobre el Biobío, el Biotren reanuda su servicio entre Concepción y Coronel, marcando un hito en la modernización del transporte en el sur del país. Esta nueva estructura reemplaza un viaducto de más de 136 años, dando paso a una infraestructura moderna que beneficia directamente a más de 25.000 usuarios diarios.
Este avance representa mucho más que una mejora técnica: es una señal de que cuando se prioriza el desarrollo regional con obras reales y planificación seria, los resultados llegan. El transporte eficiente es clave para la calidad de vida, la productividad y la movilidad de miles de familias que necesitan soluciones, no promesas.
Visión y compromiso con la conectividad
El exgobernador de Concepción, Robert Contreras, destacó el impacto de esta obra, subrayando que responde a una visión de largo plazo. “Como usuario y exautoridad, veo con esperanza esta mejora que dignifica la movilidad y conecta mejor a nuestras comunas”, afirmó.
Contreras propuso que el nuevo viaducto lleve el nombre del expresidente Sebastián Piñera, en reconocimiento a su impulso a las inversiones ferroviarias durante su gestión. Un homenaje justo a quien priorizó obras que hoy marcan la diferencia.
Un símbolo del progreso posible
Este nuevo puente no solo mejora frecuencias y reduce tiempos de viaje; es prueba de que es posible avanzar con eficiencia, tecnología y visión, alejándose de discursos vacíos o ideologizados que postergan a las regiones. Frente a los problemas reales de movilidad, hay que responder con soluciones concretas, como esta.
Mientras algunos siguen discutiendo sobre “modelos”, el Biotren avanza por sobre el río Biobío, llevando a diario a trabajadores, estudiantes y familias que valoran tener un transporte digno y confiable.
Infraestructura que impulsa libertad y desarrollo
El desarrollo de infraestructura moderna permite mejorar el acceso a oportunidades, dinamizar la economía local y recuperar el tiempo de quienes viven fuera de los grandes centros. Con obras como esta, la región del Biobío da un paso firme hacia un modelo de conectividad y progreso real, sin ideologías, sin eufemismos.
