Esta semana, el Ministerio de Vivienda y Urbanismo anunció cortes nocturnos de tránsito en calle Esmeralda, en Concepción, con motivo de las obras del futuro puente Esmeralda, una intervención estratégica para el desarrollo urbano y vial de la ciudad. A pesar de los inconvenientes que puedan generar estas restricciones temporales, se trata de una muestra concreta de que el progreso requiere planificación, inversión seria y decisiones firmes.
El cierre, que afectará el tramo entre calle Bombero Fuentes y Ramal, en dirección a San Pedro de la Paz, comenzará este martes 15 de julio desde las 22:30 horas hasta las 6:00 del miércoles 16, y continuará el miércoles 16 desde las 19:30 hasta las 6:00 del jueves 17. En esas jornadas se realizará el retiro de la antigua pasarela peatonal, trabajo que será ejecutado por la empresa Tapusa, por encargo del Servicio de Vivienda y Urbanismo (Serviu).
“Este tipo de obras no se improvisa ni se hace con slogans. Se requiere planificación, inversión responsable y una mirada de largo plazo”, afirmó Carlos Riffo, director (s) de Serviu. Precisamente eso es lo que representa esta iniciativa: una intervención estructural que moderniza la infraestructura vial de la ciudad y mejora la vida cotidiana de miles de penquistas.
El proyecto del puente Esmeralda contempla una inversión cercana a los 19 mil millones de pesos, incorporando infraestructura de calidad para vehículos, ciclistas y peatones, y permitirá, entre otras cosas, la extensión del Parque Ecuador hasta el río Biobío, conectando puntos clave como Pedro de Valdivia Bajo, la Ribera Norte y el centro penquista.
Desde la Seremi de Vivienda, Claudia Toledo reconoció que “sabemos que estos cortes pueden generar molestias, pero pedimos comprensión”, recordando que estos ajustes temporales permitirán tener una ciudad más moderna y funcional. “Aquí hay visión, hay planificación urbana, y lo más importante: voluntad política para hacer las cosas bien”, concluyó.
En un momento donde muchos proyectos se traban en diagnósticos eternos y burocracia centralista, el avance del puente Esmeralda demuestra que, cuando hay decisión y gestión eficiente, es posible ejecutar grandes obras que apuestan por el bien común. Es esta clase de inversión pública la que debe priorizarse en una región que exige conectividad, desarrollo y orden urbano sostenido.
